Ivette Durán Calderón
viernes, 10 de julio de 2026
Diplomacia frágil, consulados exigidos y una diáspora que sostiene al país. - Ivette Durán Calderón *
sábado, 13 de junio de 2026
Aquellos devoradores del tiempo ajeno, los temibles cronófagos.
© Ivette Durán Calderón
Montherlant llamó cronófagos a los “devoradores” de tiempo. Se llama así, no a los que, buscando mayor eficiencia a sus vidas, avanzan a pasos gigantes y conquistan nuevas tierras cada día, tampoco lo son aquellos que disipan lamentablemente sus horas, yendo tras de ideales estériles o en tareas inútiles.
Cronófago, es un término cuya etimología griega es: khronos -tiempo y phagein-comer, alude a aquello que se come tu tiempo, es decir: un ladrón de tiempo.
Asimismo, cronófago es quien ejerce la cronofagia.
Resulta interesante parafrasear y analizar lo que nos dice Montherlant, acerca de los cronófagos pero antes, debemos recordar que Henry Marie Joseph Frédéric Expedite Millon de Montherlant, más conocido como Henry de Montherlant (París,1895-1972), fue un novelista, ensayista, autor dramático y académico francés quien luego de un fatal accidente perdió la vista, por lo que se suicidó ingiriendo una cápsula de cianuro y simultáneamente disparándose un tiro en la boca. Curioso final para alguien que sostuvo que el cronófago es un tipo patológico muy especial, muy difundido, enemigo declarado del hombre que tiene ganas de vivir, de trabajar, de triunfar.
El cronófago es el que visita un taller en horas de trabajo y va de puerta en puerta hablando con los trabajadores y destruyendo con su meliflua charla, la labor provechosa que esas manos tratan de hacer; va a las redacciones y distrae al personal.
En las fábricas, en los conservatorios, en las aulas, medios de comunicación, negocios, etc., en toda congregación de gente que trabaja, hay cronófagos. Y no se valen solamente de la visita; cuando se los rechaza, acuden al teléfono, al móvil a los mensajes, al Internet, al chat, redes sociales en general, también a la correspondencia, al “encuentro casual” y muchos otros medios. A veces destruyen el espíritu constructivo y creador de los demás, a fuerza de inculcarles su zumbido de zánganos; y luego son los primeros en reprocharles el fracaso, si éste se produce.
Y llevan así una vida poblada solamente de ecos, de bambolla: vacía. Para el que aspira a vivir mucho y con eficiencia, para el que aspira hacer una estada provechosa y feliz en el mundo, es un deber imperioso despojarse del pesado lastre de los cronófagos.
Ya lo decía el escritor normando André Maurois: Muchos seres humanos se quejan de la brevedad de la vida, ¿pero es que viven siquiera ocho horas al día?
Y en verdad, a quien no sabe ahorrar su tiempo, a quien no rinde lo que debiera, ni en cantidad ni en calidad, le diríamos: “Viva cien años, porque eso puede conseguirlo haciendo vida sana; pero no viva cien años de 365 días ociosos, sino un verdadero siglo de horas activas”. ¿No le decimos acaso “viva”? Vivir es actuar, es funcionar, es moverse. Y así su vida se medirá por las horas de provecho, no por las de holganza, menos de maldad.
Por eso, aléjese de los cronófagos que, al devorar su tiempo, se devoran lo mejor de su vida: el rendimiento, la verdadera eficiencia de su actividad.
Sin, embargo, pese a lo dicho, un cronófago puede ser útil; imagine una circunstancia en la que no llega a tiempo un orador, un artista, un grupo, etc., lo que se hace es echar mano de los cronófagos, de los que le distraen, le hacen pasar el tiempo, se lo hacen perder, mientras llega el motivo central de atracción; no estamos hablando de teloneros, aprendices o principiantes, sino de alguien que no estaba en el programa, no es grato, pero puede ser útil.
Maurois es el pseudónimo de Emile Herzog, biógrafo, novelista y ensayista francés e intérprete de la cultura británica (1885-1967)
Henry de Montherlant, Novelista y dramaturgo francés de origen catalán (1826-1972)
Silvya Do Picco, periodista estadounidense autora de Mujer sin Fin (Editorial B 2007)
Imagen cronofagia: Se trata del “Corpus Clock” y se encuentra en la Universidad de Cambridge. Funciona gracias a un mecanismo de relojería inventado en el año 1772 por el inglés John Harrison llamado “Grasshopper Escapement”. Sobre este particular reloj mecánico, se encuentra un saltamontes que se “traga” los minutos, quizás recordándonos que cada minuto que pasa, no se puede recuperar. https://www.lareserva.com/el_reloj_mas_raro_del_mundo
lunes, 28 de junio de 2021
Respeto al honor, el tuyo y el mío ®Ivette Durán Calderón
El hombre es por antonomasia un ser social, que puede y debe vivir en sociedad, y para ello ha establecido normas, que se han ido mejorando con el transcurrir del tiempo y con el progreso mismo de la humanidad.
Basándonos en las enseñanzas
del filosofo Felicien Challaye consideramos importante entender que para vivir
en paz y buscar la felicidad, es necesario ser tolerantes con los errores
ajenos, practicar la solidaridad y justicia como un ideal importante del
esfuerzo humano. El sentimiento que nos lleva a no perjudicar a otro, es el de
la justicia.
Al sentimiento que nos impulsa
a hacer bien a los demás se le puede llamar caridad, entendiéndose por tal, el
amor a los otros hombres sin que intervenga el amor de Dios. De ordinario los
deberes del hombre para con la humanidad se dividen en deberes de justicia y,
deberes de caridad.
Los deberes de justicia son comúnmente negativos; consisten en abstenerse antes que en
obrar y se expresan por medio de negaciones: No matar, No robar, No hacer el mal, No mentir, No calumniar, No traicionar…
De hecho, la justicia es el
respeto al derecho o a los derechos del otro. Asimismo, la justicia ha sido
definida como el sentimiento que nos impulsa a no hacer daño a los demás, siendo
precisamente justos.
El vocablo justicia es
aplicable a los hombres y a las sociedades. El hombre justo procura no hacer a
los otros lo que a él no quisiera que otros le hiciesen. Una sociedad justa es
una sociedad en que los derechos de todos son igualmente respetados.
De un modo general, los
deberes de justicia consisten en respetar la vida de los demás, su libertad, su
facultad de pensar libremente, su propiedad, su honor, los contratos suscritos
y las promesas hechas.
El hombre debe respetar los
derechos de los demás. El honor es un derecho. Es verdad que nuestro honor
salvaguardado dentro de nosotros mismos, se hallará libre de todo ataque
exterior, y además, es injusto privar a los demás del beneficio de la buena
reputación motivados por intereses mezquinos, sean éstos políticos o
simplemente personales. En este aspecto se condenan la injuria y el ultraje; la
maledicencia que da a conocer malvadamente las intimidades y faltas de otro; la
delación que denuncia secretamente la comisión de faltas que las autoridades
pueden castigar; la calumnia que une la maldad con la mentira y puede llegar a
ocasionar estragos en las familias y en las naciones; en suma, son censurables
todos los actos que dañan el honor.
En los tiempos que corren, aprovechar las redes sociales para escudarse detrás de un dispositivo para repetir, divulgar y compartir noticias que son simples especulaciones, rumores periodísticos, acusaciones o denuncias sin sentencia, es el más bajo nivel de la mediocridad de un ser indigno acomplejado y rebasado de envidia que, además, desconoce las leyes o hace caso omiso de ellas.
Dañar el honor es la
sempiterna agresión rastrera y furtiva de quienes son incapaces de enfrentar a
sus enemigos de frente y sin temor a las repercusiones. Recordemos que la
calumnia y sus consecuencias son el tema central de la obra clásica “Otelo” de
William Shakespeare.
Sin embargo, es preciso
aclarar que si se presenta un caso de verdadero interés nacional y humano como
ser la falta de honradez de ciertos hombres públicos y la denuncia va
acompañada de pruebas aceptando las responsabilidades consecuentes, el
cumplimiento de este deber constituye un acto tanto más meritorio, cuanto
mayores son los riesgos de los que va acompañado.
Entonces, si somos inocentes
víctimas ¿cómo comportarnos con quien nos ha hecho daño o nos ha ofendido? La
decisión es personal. La moral religiosa de Cristo y de Buda nos dicen que:
“hay que ser indulgente y perdonar”. Idea aceptable, sin embargo, no
confundamos el perdonar, con nuestro deber de “defender nuestros derechos y
nuestro honor” cuando estos son conculcados, violados, vejados y vilipendiados.
El pensamiento del célebre
Confucio parecer ser menos idealista y de sabiduría más humana: “Hay que
devolver bien por bien y, justicia por injusticia” acotando su magnánima
sentencia: “deseo larga vida a mis enemigos…para que contemplen mis éxitos”.
Ivette Durán Calderón es
jurista, experta internacional en Inmigración y Extranjería. Autora en
diferentes géneros literarios, investigadora sociojurídica, comunicadora social
y gestora cultural. Contacto: ivettedurancalderon@gmail.com
RR.SS.
lunes, 28 de octubre de 2019
La feminización de la delincuencia © Ivette Durán Calderón
sábado, 12 de octubre de 2019
Cronófagos, aquellos devoradores del tiempo ajeno © Ivette Durán Calderón
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| Henry de Montherlant |
jueves, 24 de enero de 2019
George Orwell, el profeta
George Orwell estudió en el Eton College de Windsor, “la escuela más aristocrática del Reino Unido”, según el economista Rahat Nabi Khan. Después de pasar ahí un tiempo que el escritor describió como “relativamente feliz”, decidió unirse a la Policía Imperial India en Birmania.
La segunda novela de Orwell también fue escrita desde la casa de sus padres. En esta temporada el escritor optó por convertirse en profesor como medio de subsistencia. Esta experiencia y la de vivir en Southwold, un pequeño pueblo en la costa este de Inglaterra, le sirvieron de inspiración para escribir La hija del clérigo.
Tras una época muy solitaria, Orwell decide mudarse a Hampstead, una zona residencial de Londres, famosa por sus asociaciones intelectuales, artísticas, musicales y literarias. Ahí el escritor de 31 años comenzó a trabajar en una librería de segunda mano llamada Booklover’s Corner. Durante esa época conoció a muchos otros escritores y artistas, algunos de los cuales formarían parte de su libro Que no muera la aspidistra.
En 1936, recién comenzada la la Guerra Civil Española, Orwell decidió unirse al batallón con la idea de “matar fascistas porque alguien debe hacerlo”, como le declaró a su amigo Henry Miller cuatro días antes de enrolarse como brigadista. Llegó el 26 de diciembre, junto con otros británicos que perseguían el mismo objetivo.
- Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo.
- Todo lo que camina sobre cuatro patas, nade, o tenga alas, es amigo.
- Ningún animal usará ropa.
- Ningún animal dormirá en una cama.
- Ningún animal beberá alcohol.
- Ningún animal matará a otro animal.
- Todos los animales son iguales.
Esta obra fue el broche de oro que colocó a George Orwell como el rey de la distopía, pero también le dio un toque de profeta. No por nada fue éste uno de los libros más leídos después de que Donald Trump asumió la presidencia estadounidense.
domingo, 20 de enero de 2019
MIL Mujeres en la Industria Literaria: Industria Literaria - Industria Editorial
Una observación válida es que no todas las compradoras de libros son precisamente lectoras o escritoras.

Con una participación tan heterogénea, donde escritoras y lectoras son también parte de este gran equipo, indudablemente estamos hablando de la indiscutible presencia femenina en la industria literaria.
https://mujeresindlit.blogspot.com/2019/01/industria-literaria-industria-editorial.html
martes, 31 de julio de 2018
Jugando a cortar cabecitas y brazos - Criminalidad infantil - Ivette Durán Calderón
¿Alguien puede nombrar algún país cuyas leyes sancionen los delitos “de
adultos” perpetrados por niños?
Niños hasta los 13, 14, 18,
amparados por la ley de sus respectivos países. Sin que ninguno tenga claro
dónde comienza el orden y donde termina la inocencia infantil.
“Estoy jugando a cortar cabecitas
y brazos”, sería la frase que dice un niño cuando se le encuentra responsable
de un desmembramiento, decapitación o salvaje descuartizamiento.
Tan inimputables como salvajes,
la pérdida de su candidez es aprovechada por los desalmados criminales
organizados que conocen perfectamente la ausencia de leyes o la falencia de las
mimas para utilizar sicarios a cambio de paupérrimas retribuciones,
encomendándoles siniestras tareas para satisfacer sus ansias de poder,
venganza, resentimiento, ambición, maldad y enriquecimiento ilícito.
Urgen políticas de acción claramente
estructuradas para elaborar Planes de Prevención y Alerta Temprana, no podemos
conformarnos con lamentar lo que ante nuestros ojos sucede, debemos evitar que
suceda aquello que daña a la sociedad y mata el presente, los niños son el
presente, pensemos en ellos, con educación, escuelas, vertebración de
carreteras para el fácil acceso a centros escolares, no basta abrir una escuela
en áreas rurales, también se deben abrir y mejorar los caminos que conduzcan a
ellas.
La responsabilidad de la
educación no debe recaer solamente en los progenitores, sino en la sociedad en
general. – Ivette Durán Calderón
Vamos a la noticia:
Estadounidense sicario a los
catorce años
La mayor amenaza sobre niños y
adolescentes son los grupos de criminales que los reclutan, los embrutecen y
los mandan a matar, a robar, a extorsionar, a prostituirse y a morir
Uno de los más temibles sicarios
en la guerra del narcotráfico contra el Hemisferio Norte es un muchacho de
catorce años, mexicano de origen pero nacido en los Estados Unidos y ciudadano
de ese país, respecto al cual no está claro lo que se debe hacer. El monstruo,
"menor infractor" en el lenguaje judicial salvadoreño, asesina,
descuartiza, asalta y perpetra los más horripilantes crímenes por orden de las
bandas, que aprovechan los resquicios en las leyes y usan a niños, como sucede
en nuestro suelo.
Estos huracanes son la cosecha de
los vientos que se han venido sembrando durante décadas, o en otra frase, son
lodos de aquellos polvos. El primer paso fue dado hace medio siglo por presión
de los sindicatos estadounidenses: se prohibió el aprendizaje. Más tarde fueron
las restricciones al "trabajo infantil" y luego, hace 16 años, la
promulgación de la "Ley del Menor Infractor". Esas magnánimas disposiciones
en favor de la niñez y la adolescencia han terminado en las maras, los
asesinatos y descuartizamientos, el cobro de "renta" y lo que con
espanto para los Estados Unidos salió a luz esta semana.
Pocas veces se demuestra con
mayor contundencia el que "hipócritas sensiblerías pavimentan el camino al
infierno".
El uso de niños como soldados,
sicarios, cobrarrentas, descuartizadores y lo que cae en lo criminal, es un
delito que no prescribe en las cortes internacionales. Hace unos meses fue
juzgado y condenado en La Haya un guerrillero --"warlord"--, bandido
africano, por hacerlo hace más de veinticinco años en una de las innumerables
guerras del Continente Negro. Ver niños en uniforme, armados y desplegados en
Sudán, Congo, Liberia y Sierra Leona, es rutinario, conmovedor, terrible.
Niños sin hogar y hogares sin
niños
Lo grave es que eso suceda en
nuestro Hemisferio, en Ciudad Juárez y tan cerca de nosotros. Menores de edad
han perseguido y martirizado a los centroamericanos en su amargo y riesgoso
paso por México hacia el Norte; todo eso se repite aquí, como se puso en
evidencia en el dramático reportaje gráfico del asesinato de un joven que
publicó La Prensa Gráfica y por el que fue sancionada.
Es decisivamente importante
ocuparse de los niños, de su formación, protegerlos, ayudarles a ser felices en
la medida de lo posible, a impedir que sean instrumentalizados, pervertidos,
atropellados.
La mayor amenaza sobre niños y
adolescentes son los grupos de criminales que los reclutan, los embrutecen y
los mandan a matar, a robar, a extorsionar, a prostituirse y a morir. Les roban
su alegría, su niñez, su futuro.
Tampoco ayuda a los niños la
compasión artificial, los montajes que se levantan supuestamente para darles
afecto y hogar a los vapuleados y a los abandonados, pero que sirven más a los
intereses de los que medran a la sombra del aparataje de la "ternura y
amor como oficio".
Sospechamos que eso está detrás
de los congregados en Buenos Aires, hace poco, como de la asistencia oficial en
nuestra tierra. Es sintomático que en el último par de años y debido al cúmulo de
exigencias y falta de entendimiento, apenas un par de adopciones han sido
autorizadas por las entidades estatales.
Como hemos dicho muchas veces, es
una tragedia que haya tantos niños sin hogar pese a anhelarlo con toda la
fuerza de sus corazones, como tantos hogares que no consiguen niños pese a
luchar por ello.Fuente elsalvador.com/LIVDUCA
(Este artículo fue publicado el
año 2010, las cosas no han cambiado desde entonces)
Antecedentes de niños asesinos han sido y son noticia. Preocupante:
1. Joshua
Phillips
¿Alguien puede nombrar algún país cuyas leyes sancionen los delitos “de
adultos” perpetrados por niños?![]() |
| Joshua Phillips - 14 años |
![]() |
| Brenda Spencer - 14 años |
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| Jon Venables - 10 años Robert Thomps - 10 años |
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| Luke Woodham - 16 años |
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| Kipland Kinkel - 15 años |
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| George Stinney - 14 años |
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| Mary Bell - 11 años |
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| Eric Harris - 17 años Dylan Klebold -17 años |
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| Eric Smith - 13 años |
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| Cristian Fernández - 12 años |
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| Graham Young - 14 años |
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El servicio exterior boliviano atraviesa un desequilibrio estructural que combina una diplomacia debilitada, un sistema consular sobreexigid...
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Del libro “Cuando ellas organizan el crimen” ©Ivette Durán Calderón Hasta hace poco tiempo, se mantenía la tesis de que el “crimen...





















